DEVOLUCION DE LA SUDAMERICANA DE SEGUROS S.A

Por Alexis Js. Acosta Genao

En un gesto inédito hasta ese entonces, la Superintendencia de Seguros, confrontó a la Superintendencia de Bancos, recriminándole la liquidación de la Sudamericana de Seguros, empresa que al igual a los casos del Banco Hipotecario Cibao y Bancamatic Cibao, nunca debió ser liquidada.

Esta empresa aseguradora me fue devuelta motus propio por esa entidad reguladora mediante visita a mi casa de los ejecutivos  quienes cumplían asi un mandato del Superintendente de Seguros de entonces. La compañía estaba totalmente destrozada financieramente;  los muebles, y equipos los  desaparecieron, con un panorama desolador, profundamente angustiante, situación que me creó un enorme sinsabor en mi espíritu, haciéndome valorar la diferencia entre “construir” y “destruir”, y las dificultades y desafíos que enfrentamos los hombres para edificar cualquier empresa generadora de empleos y riquezas, y la facilidad en sepultar lo realizado por otros que tienen algunos individuos quienes llevan a cabo, y materializan, el slogan: “lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta”.

La confusión que sentí al recibir a la Sudamericana de Seguros nunca la olvido. Me pasé varios días meditando sobre este asunto, y por donde empezar. Lo primero era buscar un local físico, el cual alquilé en la avenida 27 de Febrero en la capital, a donde trasladé los archivos.

La segunda, y quizás mas importante de las tareas, era contratar los recursos humanos que me ayudaran a restablecer el sistema contable, teniendo la protección de Dios cuando encontré que los principales ejecutivos encabezados por el Lic. Don Plácido Pina, y la Lic.  Doña Zenaida Torres, estaban disponibles. Ambos ejecutivos son altamente competentes y honestos, con muchos años en el área de seguros, cuyos requisitos y exigencias los conocían con profundidad.

Ellos me ayudaron a catalogar y archivar todas la información que me fue entregada, haciendo énfasis en el análisis de las Reservas, y el respeto por cumplir con la Ley,  pues era , y es, mi parecer, el  aspecto mas crítico que tiene una empresa aseguradora junto a las observancias de la prudencia en los negocios sujetos a asegurar.

Durante mi gestión cuando estaba en el Bancibao, siempre cumpli con el requisito de la Ley relativos  a las Reservas de esta firma de seguros, y limitamos el riesgo en forma muy definida, manteniéndonos alejados de actividades de alto siniestraje como el asegurado de vehículos de motor.

Después de ingentes esfuerzos y miles de horas-hombre de trabajo de reconstrucción pudimos  sanearlas financieramente, devolviéndole a los interesados todos los valores pendientes, incluidos a los clientes con quienes existían deudas, algunos de los cuales lloraron cuando recibieron sus fondos, como fue el caso de un señor de San Juan de la Maguana, sobrando $115,000 que deposité en el Banco Nacional de la Vivienda al no aparecer sus dueños.

La Sudamericana de Seguros fue adquirida por Don Vicenzo Mastrolilli, un verdadero Caballero, de una decencia personal y empresarial impresionantes.

Hoy, esa empresa, que tiene otro nombre, es la segunda en el mercado de seguros en el pais. Lo mismo pudo haber ocurrido con el Bancibao y la entidad adquiriente, si hubiese existido un enfoque racional y mejores intenciones. Ídem con el Banco Hipotecario Cibao y Bancamatic Cibao.